Una inesperada y desafiante situación se presentó en aguas antárticas cuando un crucero de expedición de lujo,
el Scenic Eclipse II, quedó inmóvil entre gruesas capas de hielo en el Mar de Ross. Lo que debía
ser una travesía polar tranquila se convirtió en un momento tenso y delicado para quienes se encontraban a bordo.

El barco se encontraba a varias millas náuticas de la región de McMurdo cuando las condiciones cambiaron
abruptamente y el hielo marino se cerró a su alrededor, atrapándolo sin posibilidad de avanzar por sus propios
medios.

Scenic Eclipse II atrapado en hielo antártico mientras llega un rompehielos para asistir

Ante esta situación, la tripulación del crucero coordinó la solicitud de ayuda a un rompehielos de la Guardia
Costera de los Estados Unidos especialmente diseñado para operar en condiciones extremas. El buque rompehielos
se adentró en el campo de hielo y comenzó a abrir un corredor para permitir que el **Scenic Eclipse II** pudiera
recuperar movilidad.


Imágenes y videos del operativo muestran al rompehielos empujando hacia el hielo compacto, rompiendo la superficie
helada y creando una senda que permitió al crucero volver a moverse. La operación incluyó varias maniobras de
aproximación y curvas cerradas alrededor de la embarcación de expedición para fragmentar la capa de hielo y
despejar el camino.

Tras varios intentos y el esfuerzo conjunto de ambos barcos, el rompimiento del hielo fue suficiente para liberar al
Scenic Eclipse II. Una vez liberado, el crucero fue escoltado varios kilómetros hasta aguas libres y
navegables nuevamente, lejos de la presión del hielo que lo había mantenido detenido.

La compañía operadora del Scenic Group emitió un comunicado explicando que la situación no fue considerada una
emergencia que pusiera en riesgo la vida de los pasajeros o la tripulación. Según la naviera, el capitán decidió
solicitar la asistencia como medida de precaución debido a las condiciones cambiantes del hielo, con el objetivo
de evitar un largo periodo de navegación lenta e insegura.

En palabras de la dirección de operaciones marítimas de la compañía, este tipo de colaboración con buques rompehielos
es una muestra de la complejidad de viajar en zonas polares, donde las condiciones ambientales pueden transformarse
en cuestión de horas y poner a prueba tanto a tripulaciones como a la tecnología de los barcos.

Lejos de un momento de angustia, muchos pasajeros a bordo recordarán el episodio como un suceso impresionante. La
compañía señaló que la operación coordinada entre el Scenic Eclipse II y el rompehielos se convirtió para algunos
viajeros en un punto alto de su expedición antártica, observando desde la cubierta cómo las dos naves trabajaban
juntas para enfrentar la muralla de hielo.