La ciudad de Ámsterdam está considerando una propuesta que podría transformar radicalmente su relación con los
cruceros oceánicos en la próxima década, explorando la posibilidad de eliminar por completo las visitas de barcos
de crucero a su puerto antes del año 2035 como parte de un plan más amplio de planificación urbana.

En un cambio de rumbo respecto a proyectos previos, las autoridades municipales decidieron no votar un plan que
hubiera reubicado la terminal de cruceros hacia otro punto del puerto. En lugar de ello, evalúan un enfoque más
drástico que implicaría dejar de recibir naves oceánicas con pasajeros en la ciudad a lo largo de los próximos años.

Vista del puerto de cruceros de Ámsterdam, que podría dejar de recibir barcos para 2035

Los líderes de la ciudad señalaron que trasladar la terminal de cruceros existente a una ubicación más alejada del
centro histórico implicaría inversiones significativas y cierta incertidumbre financiera, lo que ha llevado a
algunos responsables a considerar alternativas que vayan más allá de la simple reubicación.


La propuesta contempla que, si se decide avanzar con esta iniciativa, las visitas de barcos de crucero oceánicos
en el área central podrían disminuir de forma gradual hasta llegar a cero en aproximadamente diez años.

Esta evaluación se produce en un contexto en el que Ámsterdam ya ha implementado medidas para limitar el tráfico
de cruceros, incluyendo una reducción del número anual de escalas permitidas y límites más estrictos para las
arrivadas de naves. Estas acciones forman parte de esfuerzos continuos por abordar cuestiones relacionadas con
la sostenibilidad urbana.

A pesar de que la propuesta no representa una decisión final, las autoridades han señalado que la elección de
seguir adelante quedará en manos del próximo gobierno municipal tras las elecciones previstas para marzo de 2026.
Será esa nueva administración la que pueda definir si el plan avanza y, en caso afirmativo, cómo se implementará
en el largo plazo.

En tanto, la discusión sobre el futuro de los cruceros en Ámsterdam ha generado atención dentro de la industria
marítima y entre quienes visitan la ciudad, planteando preguntas sobre cómo equilibrar la actividad turística con
las prioridades de la calidad de vida urbana y las metas medioambientales.